En ESTA ENTRADA publiqué el primero de una serie de post a través de los cuales estoy reflexionando respecto del libro ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, de Héctor Ruíz Martín.

Como los post anteriores de esta serie, quiero resaltar mi más sincera enhorabuena a Héctor Ruíz. Lo que leerás en esta serie de post serán anotaciones e interpretaciones personales. Puedes tomarlas como pequeños resúmenes, pero te recomiendo que te dirijas a la fuente, bien antes de leer mis resúmenes/interpretaciones o bien después, pero no dejes de tener un ejemplar de ¿Cómo aprendemos? en tu librería. En ningún momento pretendo que mi sesgo cognitivo condicione tu interpretación del libro.

En los post anteriores de esta serie escribí sobre “La ciencia de cómo aprendemos“, “Los procesos cognitivos del aprendizaje (primer y segundo bloque)”, “Los factores socioemocionales del aprendizaje (primer y segundo bloque)”, “La autorregulación del aprendizaje“, y “Los procesos clave de la enseñanza (instrucción y feedback)”

En el post de hoy me centraré en “la evaluación“,  el tercer proceso clave de la enseñanza propuesto por Héctor Ruíz. El post que precede al que ahora estás leyendo se centró en la instrucción y el feedback (los otros dos procesos clave de la enseñanza).

Antes de empezar con la “evaluación” me gustaría recordar que:

Aprender depende del cerebro del estudiante.

Enseñar consiste en proveer de las experiencias que el estudiante necesita para aprender y en motivarlo para que se implique cognitivamente en ellas.

Mapa visual de Garbiñe Larralde


La evaluación.

Una de las posibles definiciones de “la evaluación”, dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, es la siguiente:

Proceso que realizamos cuando valoramos el desempeño alcanzado con respecto a unos objetivos de aprendizaje. Por tanto, se basa en la comparación de aquello que pretendemos evaluar con algún ítem o ítems que consideremos adecuado(s) y valioso(s).

Por tanto, la evaluación es una proceso previo al feedback, del que ya escribí en el post anterior.

Para evaluar podemos emplear diferentes tipos de pruebas (cuantitativas y cualitativas), pero independientemente del tipo de prueba es muy importante la coherencia de ésta con lo que se pretende medir. Héctor Ruíz establece un paralelismo entre la evaluación y un GPS e indica cuáles deberían ser los parámetros de una adecuada evaluación:

Para explicar estos cuatro parámetros, Héctor Ruíz emplea el símil con un GPS. Veamos:

  • Validez. La lectura que proporciona un GPS será válida siempre y cuando esté midiendo la posición geográfica en el momento en que esté midiendo. Aunque también podría aportarnos información como la hora, la temperatura,…. el objetivo es la posición geográfica.
  • Fiabilidad. Si a pesar de no movernos del mismo lugar, cada vez que consultemos el GPS nos marca una posición distinta, tendríamos un problema de fiabilidad.
  • Exactitud. Imaginemos ahora que el GPS nos marca la posición geográfica en el momento que estoy midiendo y que además es fiable (sin moverme siempre me marca la misma posición), pero marca una posición 100 metros a la derecha de donde realmente estamos. En este caso tendremos un problema de exactitud
  • Precisión. Si el GPS marca una posición geográfica fiable y exacta, pero con una precisión de más menos 25 metros, podría sernos útil en algunos casos, pero no en otros.

¿Qué miden realmente las pruebas evaluativas?

El debate sobre el sentido de la evaluación como método para medir el aprendizaje no se sitúa tanto en si podemos medir el aprendizaje o no, sino más bien en comprender qué limitaciones presentan las pruebas evaluativas. Es especialmente importante la cuestión sobre qué tipo de aprendizaje medidos a través de una prueba (la validez de la prueba).

La mejor forma de evaluar el aprendizaje deseado es diseñando pruebas que requieran de la adquisición de conocimientos significativos para ser superadas, es decir, aquellas que evalúan la capacidad de transferencia (capacidad de aplicar lo aprendido en nuevos contextos).

En este tipo de pruebas  (evaluación de la capacidad de transferencia) los conocimientos no se tratan como el fin en sí mismo, sino como el medio para llevar a cabo determinadas tareas, cuya resolución es lo que se evalúa. Aunque no todas las pruebas de transferencia se caracterizan por este hecho, las pruebas que siguen teniendo sentido aún cuando el alumnado pueda echar mano a sus apuntes suelen ser necesariamente pruebas enfocadas en la capacidad de transferir lo aprendido a nuevas situaciones.

En el proceso de enseñanza y aprendizaje la evaluación debería ser una herramienta más del propio proceso.

La evaluación sumativa emite un juicio final sobre el desempeño del alumnado en relación con unas determinadas metas de aprendizaje. En cambio, la evaluación formativa o evaluación para el aprendizaje pone el foco en recabar información sobre el progreso del estudiante con el fin de tomar decisiones respecto a qué hacer a continuación para ayudarlo a alcanzar los objetivos de aprendizaje.

Centrémonos pues en la evaluación formativa, ya que al fin y al cabo es la que deberíamos aplicar en los centros educativos. Recuerda que en los centros educativos no seleccionamos, como por ejemplo ocurre en un proceso selectivo (oposición). Lo que perseguimos en las escuelas es, entre otras tantos aspectos (véase el artículo 1 de la LOE), que el alumnado aprenda.

¿Cuales son las variables de la evaluación formativa?

  1. El receptor. Puede ser el alumnado (reflexión sobre el aprendizaje y la estrategia de estudio), el propio profesorado (reflexión sobre la estrategia didáctica), y/o el centro educativo (reflexión sobre el PEC). Es relevante el feedback y la concreción, de forma que el profesorado especifique los puntos de mejora y el estudiante tome decisiones proactivas en pro de su aprendizaje. Se debe progresar hacia una evaluación formadora, es decir, una situación en la que el propio estudiante se responsabilice de su propia evaluación (metacognición y autorregulación del aprendizaje).
  2. El tiempo desde la recogida de información sobre el desempeño del estudiante hasta la aplicación práctica de las decisiones que se deriven de su interpretación:
    • A largo plazo: influye sobre la programación didáctica y el PEC.
    • A medio plazo: influye sobre la unidad didáctica.
    • A corto plazo: influye sobre la actividad que se realiza en ese momento.
  3. La calidad del feedback (en el post que precede a este se reflexionó sobre el feedback y se facilitaron estrategias para incrementar su eficacia y calidad).

¿Y cómo contribuye la evaluación en la consolidación del aprendizaje?

La evaluación implica evocar lo aprendido, y esta acción (evocar) refuerza la memoria. Evocar implica reconstruir dando sentido y estructura a lo aprendido, conectando los conocimientos previos con los más recientes, consolidando el aprendizaje y haciéndolo más significativo.

El poder de la evocación que conlleva evaluar el aprendizaje, combinado con el potencial del feedback que ofrece la evaluación formativa, hacen que evaluar sea una de las herramientas más eficaces para promover el aprendizaje.

Para conseguir todos los beneficios de la “evaluación” es necesario concebirla como parte rutinaria del aprendizaje (como parte del mismo).


De evaluación se puede reflexionar mucho, muchísimo. De hecho en www.raulsolbes.com puedes encontrar una sección específica sobre evaluación. Creo que Héctor Ruíz sintetiza muy bien los aspectos esenciales de la misma.

Bueno, ahora sí. Con el de hoy termino la serie de posts del libro ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Un libro que como ya te he escrito en varias ocasiones, es imprescindible en la librería de cualquier docente, porque sintetiza los aspectos clave del proceso de enseñanza y aprendizaje. Unos aspectos clave que cada profesora y cada profesor deberá complementar, en función de sus inquietudes y de las necesidades de su realidad docente, con otras lecturas sobre: los procesos cognitivos, las emociones, el feedback, las estrategias didácticas, la evaluación,…

Desde AQUÍ puedes acceder al primer post de la serie, el cual incluye un índice hiperenlazado a todos los capítulos. Gracias Héctor!!!

Feliz miércoles,

Raül

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NOTA: debo focalizar mi atención en un asunto personal muy importante, por lo que dejaré de publicar en el blog durante unas cuantas semanas. Espero poder retomar las publicaciones a partir de la segunda quincena de noviembre.

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