En ESTA ENTRADA publiqué el primero de una serie de post a través de los cuales reflexionaré respecto del libro ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, de Héctor Ruíz Martín.

Como el los post anteriores de esta serie, quiero resaltar mi más sincera enhorabuena a Héctor Ruíz. Lo que leerás en esta serie de post serán anotaciones e interpretaciones personales. Puedes tomarlas como pequeños resúmenes, pero te recomiendo que te dirijas a la fuente, bien antes de leer mis resúmenes/interpretaciones o bien después, pero no dejes de tener un ejemplar de ¿Cómo aprendemos? en tu librería. En ningún momento pretendo que mi sesgo cognitivo condicione tu interpretación del libro.

Empiezo con la tercera entrega…


Como ya comenté la semana pasada, el segundo capítulo del libro es el más extenso de todos y se divide en un total de siete apartados:

  1. Los componentes de la memoria.
  2. La organización de la memoria.
  3. Los procesos de la memoria.
  4. La reorganización de la memoria.
  5. La transferencia del aprendizaje.
  6. La memoria de trabajo.
  7. El aprendizaje profundo.

Esta tercera entrega de la serie de post ¿Cómo aprendemos? es la segunda parte del segundo bloque del libro (AQUÍ puedes acceder al resumen/reflexión “Los procesos cognitivos del aprendizaje A”). En la primera parte me centré en los cuatro primeros apartado: componentes, organización, procesos y reorganización de la memoria. En el post de hoy analizaremos los siguientes tres apartados: la transferencia del aprendizaje, la memoria de trabajo y el aprendizaje profundo.

Antes de empezar creo que procede recordar la definición de los procesos cognitivos del aprendizaje: mecanismos implicados en el procesamiento de la información que llega al cerebro a través de los sentidos y que es codificada, almacenada y recuperada posteriormente.


La transferencia del aprendizaje.

La transferencia del aprendizaje ocurre cuando el estudiante puede apoyarse en los conocimientos y habilidades que adquirió en un contexto concreto o mediante unas actividades específicas, para alcanzar NUEVOS propósitos, ya sea resolver nuevos problemas, responder a nuevas preguntas o aprender nuevos conceptos o habilidades.

La doctrina de la disciplina formal afirma que determinados aprendizajes o materias permiten desarrollar habilidades cognitivas generales que repercuten positivamente en el aprendizaje de otras materias o aprendizajes (por ejemplo: las matemáticas, pueden contribuir positivamente en el aprendizaje de ciertos conceptos de física). Los estudios reflejan que nuestro cerebro tiene una marcada tendencia a aprender de lo concreto y a asociar los aprendizajes a los contextos específicos en que se aprendieron. Por este motivo es tan difícil la transferencia del aprendizaje. La capacidad de transferir un conocimiento a un nuevo contexto dependerá de que los esquemas a los que hemos vinculado dicho conocimiento durante el aprendizaje se activen cuando resulte oportuno aplicarlos.

Facilitar ejemplos en contextos distintos favorece la transferencia del aprendizaje.

¿Y qué factores facilitan la transferencia?

  • Los conceptos se hacen más transferibles cuanto a más contextos vinculemos el aprendizaje.
  • La transferencia lejana es más probable cuando el aprendizaje es profundo: cuando se conecta a múltiples esquemas y, en consecuencia, conlleva cierta abstracción (aprendizaje por comprensión). La manera en que el alumno se aproxima al aprendizaje (y la manera en que el docente lo promueve) determina el grado en que este irá acompañado de comprensión, lo que a su vez, repercutirá en su potencialidad para ser transferido.

Aprendizaje con comprensión. Mientras que el aprendizaje de tipo reproductivo (mira al pasado) solo permite recordar lo que fue aprendido previamente, el aprendizaje con comprensión (mira al futuro) hace posible emplearlo en nuevas situaciones. El aprendizaje comprensivo (aprendizaje significativo) permite llevar a cabo toda una serie de actividades que van más allá de la mera evocación literal de lo aprendido.
Una posible estrategia para conseguir el aprendizaje con comprensión es la taxonomía de Bloom, la cual propone una clasificación jerárquica de los supuestos niveles de profundidad que puede adquirir el aprendizaje en función de las actividades cognitivas que somos capaces de llevar a cabo con lo aprendido:

  1. Recordar: recuperar información relevante de la memoria a largo plazo (reconocer, identificar, rememorar, reproducir).
  2. Comprender: dar significado a la información que tratamos (interpretar, ejemplificar, clasificar, resumir, inferir, comparar, explicar).
  3. Aplicar: emplear un procedimiento en una situación dada (ejecutar, implementar, utilizar).
  4. Analizar: desintegrar el objeto de aprendizaje en sus partes y determinar cómo estas se relacionan entre ellas y con el todo (diferenciar, organizar, atribuir/deconstruir).
  5. Evaluar: emitir juicios basados en criterios o estándares (comprobar, criticar/juzgar).
  6. Crear: unir elementos para formar un todo coherente o funcional; reorganizar elementos para formar un nuevo patrón o estructura (generar, planificar/diseñar, producir/construir).

Dos actividades de aprendizaje pueden resultar igual de efectivas cuando evaluamos la capacidad de reproducir conocimientos o habilidades, pero pueden revelarse bien distintas si evaluamos la capacidad de transferencia.

El acto de aprender implica la activación de conocimientos previos que resultan trascendentes para lo que se está aprendiendo, con vistas a conectarlos con ello. Aprender requiere aplicar lo que ya sabemos a la nueva situación que plantea la actividad de aprendizaje, por tanto:

¡Aprender es transferir!

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay


La memoria de aprendizaje.

La memoria de trabajo (memoria a corto plazo o memoria operativa), es capaz de procesar dos tipos de información (visual y auditiva) a la vez sin que se produzcan interferencias (codificación dual), en cambio, tratar de realizar a la vez dos o más tareas mentales con el mismo tipo de información colapsa rápidamente la capacidad (por ejemplo: leer y escuchar). Es por esta causa por la que las diapositivas con mucho texto no suelen ser muy eficientes en las exposiciones.

La teoría de la carga cognitiva afirma que para aprender es importante no saturar la memoria de trabajo, de forma que es importante equilibrar los tipos de carga cognitiva que pueden producirse simultáneamente:

  • Carga intrínseca (el propio objeto de aprendizaje). Cuanto más complejo sea y cuantos más componentes tenga el aprendizaje, mayor carga cognitiva. La solución radica en secuenciar el aprendizaje reduciendo la cantidad de componentes nuevos.
  • Carga ajena. La intrusión de elementos que resultan superfluos para alcanzar el objetivo de aprendizaje. Es recomendable diseñar las actividades para que el alumnado dedique la mayor parte del tiempo al objetivo u objetivos de aprendizaje que se pretenden conseguir.
  • Carga cognitiva relevante. Esta es la carga generada por el proceso de relacionar la nueva información con nuestros conocimientos previos e identificar relaciones entre los nuevos conocimientos.

La capacidad de la memoria de trabajo varia de una persona a otra y se incrementa significativamente con la edad, hasta que llega a declinarse lentamente a lo largo de la etapa adulta. Por otro lado, es obvio que no todas las tareas de aprendizaje requieren de los mismos recursos cognitivos, de forma que aquellas que imponen cargas considerables en la memoria de trabajo afectan negativamente al alumnado con poca memoria de trabajo, siendo su reacción inmediata la de abandonar la tarea. El alumnado con memoria de trabajo reducida presentará dificultades de aprendizaje, pero las dificultades pueden deberse a otros factores, como por ejemplo factores emocionales y del comportamiento.

Es posible medir la memoria de trabajo a través de pruebas en que se trate de almacenar y manipular en la mente tanta información como pueda durante breves periodos de tiempo. Por ejemplo a través de secuencias de números, letras y objetos cada vez más largas.

Algunas recomendaciones que nos ofrece en el libro para reducir los problemas derivados de memorias de trabajo reducidas son las siguientes:


El aprendizaje profundo.

Los talentos innatos no conducen a nada sin una fuerte dosis de práctica y entrenamiento. La ventaja que proporciona el talento solo es un punto de partida, algo más adelantado que el de los demás, pero la meta siempre está más allá y para alcanzarla es necesario valerse de la capacidad de aprender (práctica intensiva en edades tempranas).

El trabajo gana al talento cuando el talento no trabaja lo suficiente. KEVIN DURANT

Los expertos no se diferencian de los principiantes por poseer dones innatos extraordinarios. La diferencia se encuentra en el conocimiento extenso y profundo, es decir, el experto cuenta con  una enorme cantidad de conocimientos sobre unas disciplinas que están bien estructuradas y organizadas alrededor de grandes principios que les dan sentido, coherencia y flexibilidad.

Percepción y razonamiento. A la hora de aprender algo nuevo, aquello que ya sepamos sobre ese algo (conocimientos previos), y que deba ponerse en juego para avanzar en el aprendizaje, ya no ocupará lugar en nuestra memoria de trabajo, y por tanto no influirá sobre la potencial sobrecarga de este tipo de memoria. Por tanto:

La mejor forma de optimizar la capacidad de memoria de trabajo cuando la empleamos en una tarea concreta es obteniendo conocimientos significativos relacionados con dicha tarea.

Los expertos, al tener mayor capacidad para transferir sus conocimientos a situaciones nuevas, son capaces de substraer los principios subyacentes a una situación problema (resolución de problemas). Es decir:

El conocimiento de los expertos incluye conocimientos sobre sus condiciones de aplicabilidad (aprendizaje con significado y totalmente comprendido).

¿Qué hay de la creatividad? ¿Los expertos son más creativos que los principiantes?

La creatividad es la habilidad de generar soluciones que son nuevas para las personas que las desarrolla a partir de combinar conocimientos que posee de una forma distinta. La capacidad de identificar problemas y oportunidades es uno de los pasos más importantes en el proceso creativo. Por tanto, parece que el experto tendrá más facilidad para aportar soluciones creativas a situaciones problemáticas complejas.

Pero, ¿cómo se alcanza la condición de experto? El desarrollo de la expertez en una disciplina pasa por la obtención de conocimientos significativos.

La habilidad que uno obtiene en una disciplina tiene más que ver con la manera en que se practica que con la simple ejecución deliberada de dicha habilidad (práctica deliberada: desglose de actividades e incremento progresivo de la dificultad). Es decir, la práctica hace al maestro.

Para optimizar el aprendizaje podemos desintegrar el objeto del propio aprendizaje en sus componentes, para después aprenderlos uno a uno. Es decir, consolidar los aprendizajes en la memoria a largo plazo de forma progresiva (descomponer e integrar). Lo que está aprendido ya no ocupa espacio en la memoria de trabajo, deja espacio para lo nuevo, y además apoya su aprendizaje si la secuencia es coherente. Tras alcanzar el dominio de los componentes, estos deben integrase de forma paulatina y, para acabar, deben proporcionarse múltiples oportunidades para ponerlos en juego de manera integrada.

Es importante tener en cuenta el punto ciego del experto para poder mejorar la efectividad de quien enseña (experto). ¿Qué es el punto ciego? La consciencia inconsciente de sus conocimientos.

Dosificar y secuenciar adecuadamente el aprendizaje es una manera de reducir la carga cognitiva de tipo intrínseco, lo cual reduce la complejidad del objeto de aprendizaje.

La práctica busca mejorar la fluidez con la que usamos nuestros conocimientos (conceptuales o procedimentales), de forma que permita usarlos sin esfuerzo consciente (automaticidad). Las tareas automatizadas no ocupan memoria de trabajo, lo cual permite al aprendiz atender a otros aspectos de la tarea (incrementa la capacidad de atención).


El próximo post continuará con los factores socioemocionales del aprendizaje (emociones, motivación, creencias y la dimensión social del aprendizaje), un bloque que seguro que no te dejará indiferente.

Feliz miércoles,

Raül

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[NOTA sobre la periodicidad de las publicaciones: desde la declaración del Astado de Alarma derivado del COVID-19 la periodicidad de mis post ha sido semanal. La semana que viene iniciamos la “nueva normalidad” y con ella vuelvo a la periodicidad quincenal. Por tanto, a partir de este post y hasta nuevo aviso, las publicaciones serán cada 15 días].

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