Volvemos al período lectivo con una nueva entrada COVID-19. Recuerda que ya hemos reflexionado sobre herramientas, premisas básicas, trabajo en equipo, la poda y selección de recursos, diseño de actividades, y alumnado vulnerable.

Hoy nos centraremos en evaluación. Empiezo…

Acuerdos de la Conferencia Sectorial de Educación

El pasado 15 de abril la conferencia sectorial de educación llegó a una serie de acuerdos para el desarrollo del tercer trimestre del curso 2019-2020 y el inicio del curso 2020-2021. Los acuerdos generales para todas las etapas educativas se basan en los siete pilares siguientes:

Se trata de seguir las indicaciones sanitarias, mantener el periodo lectivo y vacacional habitual, desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje en modalidad online (también presencial si fuera posible) adaptando el currículo (contenidos, metodología, evaluación,…), definir un marco estatal común y diseñar un plan de acogida para que el curso 2020-2021.

Estos acuerdos deben desarrollarse y concretarse a través de normativa estatal y autonómica. Seguro que más pronto que tarde se publicarán las correspondientes disposiciones reglamentarias, así que de momento debemos ser prudentes y muy respetuosos con los expertos que las están desarrollando.

Cada uno de los siete acuerdos base darían para más de un post, pero como ya he escrito al inicio de esta entrada, hoy me centraré en la evaluación.

Introducción

Antes de centrarnos en la evaluación COVID-19 es necesario conocer el marco general que plantean el resto de acuerdos. A saber:

  • Adaptar la actividad lectiva a las circunstancias:
    • Es imprescindible realizar seguimiento, acompañamiento y estimulación, especialmente al alumnado “desconectado”.
    • Se deben adaptar los recursos y los programas a la modalidad formativa online.
    • Tutoría, acompañamiento, ayuda a la autorregulación del aprendizaje y mantenimiento de un buen estado emocional debe ser una tarea prioritaria para el profesorado.
  • Flexibilizar el currículo y las programaciones didácticas:
    • Las actividades lectivas del último trimestre deben centrarse en los aprendizajes y competencias imprescindibles.
    • Se aprovechará el tercer trimestre para desarrollar actividades de recuperación, repaso, refuerzo y, en su caso, ampliación de los aprendizajes anteriores que resulten necesarias para todo o parte de su alumnado.

Atender a las premisas anteriores es imprescindible para comprender e interiorizar el sentido de la evaluación COVID-19.

Evaluación

En cuanto a la evaluación se identifican unas premisas básicas, que des de mi punto de vista pueden clasificarse en dos grandes categorías:

  1. Recordatorios. Aspectos que ya se hacían y que ahora solo hay que acentuar:
    • El objetivo prioritario es que el alumnado no pierda el curso y pueda continuar avanzando en su formación, teniendo en cuenta de manera especial la situación de los estudiantes más vulnerables.
    • Se deben utilizar diversas modalidades de evaluación, incluidas la autoevaluación y la coevaluación, combinando información cualitativa y cuantitativa, dentro del marco general que establezcan las Administraciones educativas.
    • La evaluación a partir de la suspensión de las actividades lectivas presenciales será continua y acentuará su carácter diagnóstico y formativo, para valorar los avances realizados y los retrasos que hayan podido producirse, con objeto de planificar las medidas de recuperación que sean necesarias y programar el próximo curso.
    • La evaluación final de los aprendizajes del alumnado durante el curso 2019-2020 considerará en conjunto las evaluaciones de todo el curso, valorando especialmente el grado de desarrollo de los aprendizajes y de las competencias imprescindibles previamente definidos.

2. Novedades. Aspectos que no se contemplaban hasta la fecha o al menos no lo hacían de forma amplia e intensa:

    • El equipo docente emitirá un informe individual valorativo del trabajo realizado por sus estudiantes en el curso, que incluya los retrasos que hayan podido producirse y un plan de recuperación de estos. Si bien esta medida sí se contemplaba para el alumnado con materias pendientes, ahora se hace extensiva, e independientemente de la calificación de la materia el profesorado deberá elaborar el informe.

En cuanto a la evaluación del tercer trimestre y para todas las enseñanzas, se resalta que el alumnado:

  1. No podrá verse perjudicado por las dificultades derivadas del cambio de metodología a distancia del tercer trimestre.
  2. No podrá ver minorados los resultados y calificaciones obtenidas en las evaluaciones de los trimestres anteriores.

Por tanto, evaluación continua y formativa, a través de diferentes técnicas e instrumentos de evaluación, primando en todo momento los dos primeros trimestres y empleando el tercero únicamente en sentido estrictamente positivo.

Promoción y titulación

En los acuerdos se indica que:

  1. La promoción de curso será la norma general en todas las etapas, considerándose la repetición de curso una medida muy excepcional, que deberá estar sólidamente argumentada y acompañada de un plan preciso de recuperación.
  2. La titulación debe ser la práctica habitual para los alumnos de 4º de ESO y de 2º de Bachillerato y de FP, para lo cual las Administraciones educativas adaptarán los criterios exigibles para obtenerla, pudiendo organizar pruebas extraordinarias de recuperación y titulación a las que podrán presentarse quienes así lo deseen, con posibles exenciones de partes de estas.

Desde mi punto de vista lo indicado en referencia a la promoción y la titulación no es ninguna novedad. En el sistema educativo la evaluación es formativa por lo que la promoción y la titulación deben ser siempre (no solo ahora) la norma general.

¿Se trata de un aprobado general?

NO

¡Rotundamente NO!

Si un alumno o alumna tiene una evaluación y calificación negativa en los dos primeros trimestres y durante este tercer trimestre no se revierte la situación, obviamente estaría justificado el suspenso. Ahora bien, el hecho de no revertir la situación debe atribuirse a una falta de esfuerzo y en ningún caso a una falta de recursos. Los y las docentes debemos intentar, por todos los medios, que el alumnado consiga los objetivos de aprendizaje esenciales, pero tod@s sabemos que para conseguir esta meta es necesario que ambas partes (profesorado y alumnado) pongan de su parte.

En cualquier caso, durante el tercer trimestre, debemos centrarnos en actividades de recuperación, repaso y refuerzo de los dos primeros trimestres. Solo ampliaremos aquellos contenidos esenciales que inicialmente habíamos programado para el tercer trimestre.

Bien es cierto que, en función de la regulación normativa que finalmente se publique, se facilitará en mayor o menor medida la a promoción y la titulación. Los acuerdos defienden una flexibilización de criterios de forma que no sea necesario tener en cuenta limitaciones que afecten al número de áreas, materias o módulos pendientes.

Entiendo que la Administración Educativa será prudente y valorará diferentes aspectos, como por ejemplo, la motivación para y con el estudio. Permitir la promoción con un número elevado de materias pendientes podría ser negativo para la motivación del alumnado.

Feliz miércoles,

Raül

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