En el post anterior al que ahora tienes delante inicie la reseña del libro Aprendiendo a aprender de Héctor Ruiz Martín. Antes de iniciar la lectura del post de hoy, te recomiendo que leas  "Aprendiendo a aprender (1): concentrarse, pensar, recordar..."

Continuo con la reseña...


5. Olvidar

Para combatir el olvido de lo que aprendemos resulta muy útil comprender por qué olvidamos. Partiendo del modelo de los tres procesos básicos del aprendizaje (codificar, almacenar y evocar), es posible explicar el olvido por medio de dos hipótesis:

  1. Un fallo en el almacenamiento, es decir, el olvido se produce porque la información almacenada en nuestra memoria simplemente se desvanece, o
  2. Un fallo en la evocación, es decir, el olvido se produce porque no conseguimos encontrar la información en la memoria y por tanto no podemos evocarla.

Muchos investigadores creen que todas nuestras experiencias dejan trazas en la memoria, las cuales perduran para siempre. Ahora bien, la mayoría de estas trazas son tan débiles que nuestra capacidad de evocarlas es insuficiente.

Existen evidencias de que repasar lo aprendido cuando lo hemos olvidado parcialmente es más efectivo que repasarlo cuando todavía lo tenemos fresco. Simplemente por que se requiere un esfuerzo cognitivo mayor.

Héctor Ruiz nos describe los beneficios de:

  1. El estudio espaciado.
  2. La evocación espaciada.
  3. La práctica entrelazada.
  4. Dormir para consolidar lo aprendido durante el día.

El autor termina este capítulo afirmando que para aprender de manera más efectiva, es importante repasar lo estudiado y no concentrar el estudio y repaso en una misma sesión, sino espaciar este estudio en el tiempo. Tampoco resulta oportuno repetir el repaso muchas veces seguidas, sino que es mejor distribuir las repeticiones en distintas ocasiones. Algunas recomendaciones:

  1. Organizar el tiempo de estudio y establecer un calendario de trabajo que permita: (A) dividir en bloques lo que se pretende aprender, y (B) repasar (evocando) en sesiones cada vez más espaciadas entre sí.
  2. Entrelazar las sesiones de estudio (estudio del aprendizaje A - estudio del aprendizaje B - repaso del aprendizaje A - repaso del aprendizaje B - estudio del aprendizaje C - repaso del aprendizaje A...)
  3. NO sobreestudiar. Para ello se puede, por ejemplo, dejar tiempo de descanso entre estudio y repaso, cambiar la tipología de ejercicio o práctica de estudio...
  4. Dormir la horas necesarias
  5. ¡No dejarlo todo para el último día!

6. Diversificar

Nuestro cerebro tiene una marcada tendencia a aprender de lo concreto y asociar los aprendizajes a los contextos específicos en que se obtuvieron. El inconveniente de esta forma de operar del cerebro salta a la vista: nos resulta difícil apreciar que unos conocimientos que adquirimos en un contexto concreto también resultan relevantes en otro contexto distinto. Es decir, la transferencia de los aprendizajes es un proceso complejo para nuestro cerebro, puesto que el contexto en el que hemos aprendido suele ser distinto del contexto en el que debemos aplicarlo.

Para facilitar la evocación, la forma en que pensamos en el objeto de aprendizaje durante la codificación debe coincidir con la forma en que pensamos en él durante la evocación. Lo que determina en qué términos pensamos en ello mientras lo aprendemos son los conocimientos previos que activamos, inducidos por las pistas del contexto de aprendizaje. En cambio, lo que determina cómo pensamos en ello cuando lo buscamos en nuestra memoria son las pistas que nos ofrece la nueva situación. Con todo esto es posible afirmar que:

Combinar y diversificar los contextos de aprendizaje permite abstraer los principios significativos de lo que se aprende y por tanto facilita la posterior evocación, es decir, beneficia la transferencia del aprendizaje.

Héctor Ruiz termina este capítulo afirmando que la mejor forma de obtener conocimientos flexibles, que puedan transferirse a múltiples contextos, consiste en diversificar los contextos en los que aprendemos. Es decir, tratar lo que se desea aprender desde diversas perspectivas, a partir de varios ejemplos o contextos de aplicación diferentes. Algunas recomendaciones:

  1. Estudiar a partir de ejemplos variados: diferentes aplicaciones, múltiples problemas...
  2. Entrelazar los temas y procedimientos objeto de estudio (estudio A - repaso B - estudio C - repaso A...).
  3. Estudiar en entornos distintos al habitual.

7. Motivarse

Para aprender de manera eficaz no solo basta con saber cómo hacerlo, también hay que querer hacerlo. Y es que los buenos estudiantes no solo conocen las mejores estrategias para aprender, sino que también consiguen automotivarse para ponerlas en práctica.

Cuando una persona está motivada para llevar a cabo unas acciones determinadas significa que hay un motivo que la empuja a hacerlo. Es decir, la motivación requiere un motivo. La importancia que se le otorgue a ese motivo condicionará el grado de motivación, y por tanto, determinará el esfuerzo que estaremos dispuestos a realizar para alcanzar la meta.

La motivación NO es el fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin (los objetivos de aprendizaje). Por tanto, la motivación siempre se enfoca hacia unas metas u objetivos, los cuales pueden ser:

  1. De competencia y aprendizaje, cuando se está genuinamente interesado en aprender (priorización del aprendizaje).
  2. De rendimiento, cuando el objetivo fundamental es superar un reto.

Obviamente la motivación para aprender algo también depende de si creemos o no que seamos capaces de aprenderlo (autoeficacia). Y es que la motivación y el rendimiento de nuestro aprendizaje mantienen una relación de reciprocidad: la motivación afecta al aprendizaje y al rendimiento; a su vez, lo que se aprende y se logra afecta a la motivación. En realidad, esta causalidad recíproca no es equivalente, y es aquí donde aparece la autoeficacia, es decir, la medida con que creemos que somos capaces de alcanzar una meta de aprendizaje. Obviamente la autoeficacia es importante para alcanzar el éxito, pero el éxito es aún más importante para mantener una autoeficacia elevada. Por tanto, es necesario conseguir pequeños logros durante el aprendizaje.

Este capítulo es denso e incluye ítems muy importantes. Si quieres profundizar en él te recomiendo la lectura de los dos post siguientes:

  1. Los factores socioemocionales del aprendizaje (A)
  2. Los factores socioemocionales del aprendizaje (B)

Héctor Ruiz termina este capítulo afirmando que es necesario comprender los factores que modulan nuestra propia motivación para poder intervenir en ellos deliberadamente. Se trata de ser conscientes de qué puede incitarnos a perseverar y, sobre todo, a abandonar. De esta modo estaremos mejor preparados para afrontar la situación y poder automotivarnos. Algunas recomendaciones:

  1. Reconsiderar a qué atribuimos nuestros éxitos o fracasos en el proceso de aprendizaje: debemos centrarnos en lo que está en nuestras manos (dicotomía del control) y propiciar la mentalidad de crecimiento frente a la mentalidad fija.
  2. Relativizar los errores y fracasos, siendo conscientes que forman parte del proceso de aprendizaje y que en muchas ocasiones son deseables para aprender.
  3. Evaluar nuestro sentido de la autoeficacia (todos somo capaces de aprender).
  4. Dar oportunidades a nuevas formas de aprender, pues es posible que debamos adquirir nuevos hábitos y estrategias de aprendizaje.

8. Controlarse

La persona que saca mayor provecho a su capacidad de aprender es la que se planifica, monitoriza y evalúa continuamente sus procesos de aprendizaje (reflexión). Además rehace sus planes o cambia sus estrategias cuando los resultados no son los esperados (mentalidad de crecimiento). También consigue incentivarse a sí mismo y mantener la motivación con el objetivo de alcanzar sus metas. En definitiva:

El buen aprendiz es aquel que se autorregula y lo hace tanto a nivel cognitivo como emocional

Si quieres profundizar sobre la importancia de la autorregulación y conocer algunas estrategias para conseguirlo, te recomiendo la lectura de ESTE post.

El autor termina este capítulo afirmando que la selección de las estrategias de aprendizaje y la evaluación de los resultados que obtenemos, suponen la autorregulación de nuestro aprendizaje. Ahora bien, no podemos descuidar los aspectos emocionales y por tanto, la autorregulación emocional es también determinante: controlar los nervios, mantener la motivación... Algunas recomendaciones:

  1. Utilizar estrategias de estudio efectivas:, como por ejemplo, la evocación espaciada y entrelazada.
  2. Emplear la reevaluación cognitiva para mantener fuerte la autoeficacia, es decir, potenciar la mentalidad de crecimiento.
  3. Evitar las distracciones.
  4. Planificar y no dejar todo para el último momento.
  5. Relajarse para evocar

Estrategias de estudio poco efectivas

El libro finaliza con un anexo en el enumera y explica técnicas de estudio bastante comunes, pero poco eficientes si no están bien contextualizadas y se desarrollan con el foco adecuado. A saber:

  1. Masificar y sobreestudiar.
  2. Subrayar.
  3. Releer.
  4. Copiar.

Y hasta aquí la reseña del libro Aprendiendo a aprender de Héctor Ruiz Martín. No quiero terminar sin repetir lo que ya escribí en todos los post que utilicé para reseñar su primer libro "¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza":

Mi más sincera enhorabuena a Héctor Ruiz. Te recomiendo encarecidamente la lectura de sus libros. Debes tener en cuenta que lo que has leído en este blog son anotaciones y en muchas ocasiones interpretaciones personales. Puedes tomarlas como pequeños resúmenes, pero te recomiendo que te dirijas a la fuente, bien antes de leer mis resúmenes/interpretaciones o bien después, pero no dejes de tener un ejemplar de los libros de Héctor Ruiz en tu librería. En ningún momento pretendo que mi sesgo cognitivo condicione tu interpretación de sus libros.

Por último, te reto a que leas de nuevo detenidamente los dos post en los que reseño el libro de "Aprendiendo a aprender" y a que evoques tu aprendizaje a través de cualquier artefacto digital. Yo lo haré, posiblemente a través de una pequeña infografía, y si no pasa nada la compartiré contigo en el próximo post. Si quieres enviarme tu artefacto digital, lo incorporaré al siguiente post con mucho gusto. Puedes escribirme y enviarme el resultado digital de tu evocación a info@raulsolbes.com

Feliz miércoles.

Raül

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