Durante el confinamiento del 2020 leí el libro de Héctor Ruiz Martín: ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. En este mismo blog, a través de varios post (AQUÍ el índice y acceso a toda la serie de post), reseñé, con bastante nivel de detalle, este sólido y fundamentado libro. Creo que se trata de un libro imprescindible para los que trabajamos en el sistema educativo.

Héctor le ha sacado jugo al contenido de su primer libro y ha publicado otros dos:

Me atrevo a afirmar que el libro "¿Cómo aprendemos?" está enfocado para profesionales de la educación. "Aprendiendo a aprender" tiene una lectura más fácil y puede ser leído por cualquier profesional con inquietudes por  la competencia clave de aprender a aprender, personas opositoras, famílias e incluso alumnado a partir del segundo ciclo de la ESO. En cuanto a "Conoce tu cerebro para aprender a aprender", puede ser leído también por alumnado a partir del último ciclo de educación primaria.

Aprender a aprender es una competencia clave que cualquier persona con mentalidad de crecimiento debe tener muy presente. Pues bien, hoy te traigo el primer post de los dos que utilizaré para reseñar el libro "Aprendiendo a aprender".

Recuerda que puedes profundizar y complementar el post de hoy con ESTA serie, en la que reseño el libro ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza.

Vamos al lío...


Aprendido a aprender se divide en una pequeña introducción (aprender a aprender para ser mejor estudiante), un anexo (estrategias de aprendizaje poco efectivas) y 8 capítulos:

  1. ¿Cómo aprende el cerebro?
  2. Concentrarse para aprender.
  3. Pensar para aprender.
  4. Recordar para aprender.
  5. Olvidar para aprender.
  6. Diversificar para aprender.
  7. Motivarse para aprender.
  8. Controlarse para aprender.

Los 8 capítulos tienen una estructura similar y en todos los casos terminan siempre con un apartado resumen o recomendaciones prácticas.


0. Introducción

No hay duda de que existen factores innatos que tienen un papel relevante sobre el aprendizaje. Sin embargo, existen también factores ambientales que pueden ser tan importantes como los anteriores. Entre estos factores ambientales, Héctor Ruiz destaca las estrategias de aprendizaje:

La forma de estudiar influye extraordinariamente en los resultados.

El autor afirma que, salvo contadas excepciones, los estudiantes que no desarrollan estrategias efectivas de estudio, solo tienen éxito hasta cierto nivel educativo. Cuando las exigencias aumentan, empiezan a tener serios problemas para obtener buenos resultados.

No es lo mismo comer lo que nos gusta que comer lo que nos conviene. Para lo segundo hay que tener nociones de nutrición y hay que hacer un esfuerzo deliberado para seguir la pautas que estos conocimientos recomiendan. Héctor Ruiz


1. ¿Cómo aprende el cerebro?

El autor define la memoria como la capacidad para aprender. Nos recuerda que existen diferentes tipos de memoria que a su vez permiten diferentes tipos de aprendizaje.

En el libro se centra en:

  1. La memoria de trabajo, es decir, el espacio mental en el que sostenemos y manipulamos la información a la cual prestamos atención en cada momento. Esta memoria representa la antesala de la memoria a largo plazo.
  2. La memoria a largo plazo, la cual permite almacenar información durante largos períodos de tiempo. Héctor resalta que para que la información se consolide en esta memoria, es decir, para aprender, es necesario conectar los nuevos conocimientos con los ya existentes. Cuantas más conexiones podamos crear y más robustas sean, más efectivo será el aprendizaje.

2. Concentrarse

La teoría de la carga cognitiva alerta de la necesidad de ser conscientes de las limitaciones de la memoria de trabajo y de no sobrecargarla durante las tareas de aprendizaje. Si se colapsa la memoria de trabajo, no existirá transferencia a la memoria a largo plazo y difícilmente se producirá aprendizaje. Por tanto, es necesario limitar las posibles cargas cognitivas.

Al proceso que nos permite seleccionar la información que entra y se mantiene en la memoria de trabajo, se le llama atención. El autor nos recuerda que no podemos prestar atención a más de una cosa a la vez. Por tanto, la multitarea solo existe cuando solo una de las tareas que desarrollamos de manera simultánea requiere atención. El resto de tareas deben estar necesariamente automatizadas.

Otro ítem que se trata en este capítulo es el control inhibitorio, es decir, la habilidad de refrenar las respuestas automáticas que nuestro cerebro activa ante determinadas circunstancias con la intención de evaluar la situación y ofrecer una respuesta razonada. Para un aprendizaje efectivo resulta necesario no fatigar este control inhibitorio.

Héctor Ruiz termina este capítulo afirmando que para optimizar el tiempo dedicado al estudio debemos focalizar nuestros recursos cognitivos en el objeto de aprendizaje y gestionar sus limitaciones. Algunas recomendaciones:

  1. Eliminar posibles distractores en el entorno de estudio: fuera ruidos, fuera música, teléfono en modo avión...
  2. Establecer una rutina horaria para las sesiones de estudio: combinar períodos de concentración y de descanso.
  3. Planificar objetivos concretos para cada sesión de estudio.

En resumen, para optimizar el tiempo de estudio es necesario administrar los limitados recursos de nuestra memoria de trabajo y no abusar de nuestra capacidad de control inhibitorio, es decir, nuestra capacidad de mantener la atención e ignorar la distracciones. Debemos de crear un clima y un entorno propicio para el aprendizaje.


3. Pensar

Cuanto en mayor profundidad procesemos una información en términos de significado, más sólidamente se arraigará en nuestra memoria. Teoría de lo los niveles de procesamiento de Fergus Craik y Robert Lockhart

Es decir, aprendemos cuando damos significado a nuestra experiencias, cuando pensamos acerca del significado. Se trata de aprender pensando, es decir, el aprendizaje debe ser activo (pensar sobre el aprendizaje) y no receptivo. Héctor sostiene que sin un grado mínimo de elaboración el aprendizaje será efímero y superficial. El autor nos sugiere una serie de estrategias para el estudio elaborativo:

  1. Autoexplicaciones (explicarnos, con nuestras propias palabras, lo que acabamos de leer o escuchar).
  2. Interrogación elaborativa (preguntas acerca de lo estudiado).
  3. Codificación dual (vincular deliberadamente lo que aprendemos a imágenes mentales o a historias visuales).
  4. Ejemplos concretos (reducir el nivel de abstracción a través de ejemplos en contextos distintos).

Resulta crucial activar conocimientos previos y por tanto, vincular lo que queremos aprender al contexto adecuado con tantos ejemplos y contextos como sea posible. Obviamente debemos entender lo que queremos aprender, pues de no hacerlo, nuestros conocimientos no tendrán flexibilidad.

Para los datos puros (vocabulario, fechas, nombres de personas...) pueden resultar útiles las reglas mnemotécnicas.

El autor termina este capítulo afirmando que la mejor forma de amarrar a nuestra memoria lo que estamos estudiando es dándole sentido y relacionarlo expresamente con otras cosas que ya sabemos. Algunas recomendaciones:

  1. Utilizar estrategias para el estudio elaborativo: autoexplicaciones, interrogación elaborativa...
  2. Establecer conexiones con lo que se prende aprender: implicaciones en distintos contextos, ejemplos concretos, analogías...
  3. Probar diferentes aproximaciones: diferentes argumentos, múltiples problemas o ejercicios...
  4. Emplear ejemplos visuales.
  5. Utilizar reglas mnemotécnicas.

4. Recordar

Para conseguir que un aprendizaje arraigue en nuestra memoria y perdure en ella (memoria a largo plazo), lo importante no es cómo lo obtenemos, sino qué hacemos con él desde un punto de vista cognitivo. Y es que para afirmar que hemos aprendido algo, debemos ser capaces de sacarlo de nuestra memoria (evocarlo).

Evocar lo aprendido supone rescatarlo de nuestra memoria. Se trata del último de los tres procesos básicos del aprendizaje:

  1. Codificación.
  2. Almacenamiento.
  3. Evocación.

Este capítulo se centra fundamentalmente en la evocación, y en el diagrama siguiente resumo sus aspectos esenciales:

Héctor Ruiz termina este capítulo afirmando que para fortalecer el aprendizaje de manera más eficaz, debemos repasar lo aprendido tratando de recuperarlo de nuestra memoria y no solo volviendo a estudiarlo. Algunas recomendaciones:

  1. Para repasar, mejor evocar que releer.
  2. Autoevaluarse.
  3. Esforzarse de verdad antes de consultar la respuesta.
  4. Enseñar a otros.

Para hoy es suficiente. En el siguiente post continuaré con la reseña.

Feliz miércoles.

Raül

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