Ahora sí que sí, 31 de julio y para much@s el fin de un intenso curso escolar y el inicio de unas más que merecidas vacaciones. Esta entrada me gustaría dedicarla a todas esas personas que durante las últimas semanas han estado en oposiciones, y también para cuatro excelentes profesionales que precisamente hoy dejan los cargos directivos en sus respectivos centros educativos. Para todas estas personas quiero lanzar hoy una reflexión en torno a tres conceptos: la aceptación, la autocompasión y el apego.

Empiezo por aquellas personas que no han conseguido pasar el filtro de las oposiciones…

Cuando suceden cosas difíciles tendemos a pensar mucho sobre lo que ha pasado, analizamos y tratamos de resolver el problema, hacemos juicios acerca de lo que pasó y tenemos todo tipo de sentimientos negativos. Desde mi punto de vista la mejor forma de lidiar con este tipo de experiencias desagradables es la no engancharnos con nuestros pensamientos, juicios y sentimientos. Debemos afrontar de manera activa lo difícil y desagradable, aceptarlo y tomar una postura proactiva. No se trata de pasar la pelota y alejarse del problema, sino de afrontarlo sin engancharnos a él, con amabilidad, calidez, interés, curiosidad y aceptación, y en ningún caso con brusquedad, frialdad, negación, severidad y rechazo, pues esta postura nos llevará a la frustración y a la infelicidad.

El domingo tuve la oportunidad de compartir unos minutos con un excelente profesional que no ha conseguido superar la primera fase de oposición. Afirmo “excelente profesional” porque conozco muy bien su implicación y seriedad con el trabajo que realiza, y la fundamentación teórica y práctica de sus actuaciones. Víctor, así se llama esta persona, estaba bien, muy bien, Había aceptado de forma proactiva su situación y me decía que su vida no había cambiado en absoluto: “el año que viene continuaré trabajando de interino, ahora debo centrarme en mejorar mi estrategia y en averiguar los criterios de evaluación que ha empleado el tribunal para poder hacerlo mejor el próximo año“.

El proceso selectivo actual no es perfecto, no siempre se selecciona a las personas más válidas, pero es el que tenemos y mientras no encontremos otro mejor, debemos aceptarlo. El hecho de no superarlo no implica que no seas un buen profesional y del mismo modo el hecho de superarlo no implica que sí lo seas. Si eres de los que no han superado las “OPOS”, acéptalo y aplícate la autocompasión, es decir, actúa de la misma manera hacía ti mismo como cuando uno está teniendo un momento difícil, cuida de ti. No te juzgues, no te critiques, sé amable y comprensiv@. Cuando somos compasiv@s con nosotr@s mism@s, honramos y aceptamos nuestra humanidad. Las cosas no siempre salen como uno quiere que salgan, toma nota de las posibles mejoras, descansa y en septiembre vuelve al ruedo con las pilas cargadas. Si es necesario llora y pasa el duelo. Yo lo hice cuando falleció ET (aquí te escribí de este tema), también lo hice cuando falleció Picassa (en esta ocasión, dadas las fechas decidí no escribir). Pasé el duelo, el llorar me ayudó a hacerlo, lo acepté y me autocompadecí.

Para los que sí habéis conseguido pasar el filtro, ENHORABUENA, mi más sincera ENHORABUENA. Ahora empieza una nueva etapa; nuevos retos; nuevas ilusiones. Es momento de ser agradecid@s, es momento de ayudar a las compañeras y compañeros que no han tenido la misma “suerte”. Disfruta y celebra el logro, pero al igual que ocurre con los que no han podido aprobar, en septiembre al ruedo y con las pilas cargadas!!!

Entrada en meta del Trail Aneto. Objetivo deportivo 2019 conseguido!!!

Y por último, mi agradecimiento a Bienve, Rosa, María e Iván… Para vosotr@s cuatro me gustaría reflexionar sobre el apego, es decir, sobre ese estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin ella, no es posible ser feliz..

Anthony De Mello nos define muy bien este concepto a través del siguiente ejemplo: «En la vida de las abejas encontramos una gran lección. En general el hombre construye para sí, piensa en el valor de la propiedad, ambiciona conseguir más bienes, sufre y pelea ante la inminencia de perder aquello por lo que “luchó” por conseguir. Prisionero en un plano denso, pierde oportunidades de experiencias superiores. En cambio las abejas fabrican su alimento sin destruir nada, además, donan la mayor parte. La lección de las abejas está en su espíritu de donación. En un acto poco común de desapego, abandonan lo que les llevó una vida construir. Simplemente lo sueltan sin preocuparse por el destino que tendrá».

Obviamente no considero que el apego sea una característica asociada a Bienve, Rosa, María e Iván. Todo lo contrario. Considero que son unos buenos ejemplos de desapego, de abejas generosas. Son excelentes profesionales que han decidido empezar un nuevo camino despojándose de las responsabilidades que han llevado hasta el día de hoy, pero dejando un campo muy bien sembrado para que aquellos que les sigan lo tengan más fácil.


“He compartido dos intensos cursos con vosotr@s, tan solo puedo decir cosas positivas de vosotr@s: profesionales como la  copa de un pino, alegres, activos, proactivos,… Muchas gracias por hacerlo fácil, muchas disculpas de vuestro inspector de zona por si no he sabido estar a la altura en alguna ocasión.

Ahora pondréis vuestro granito de arena desde otro rol, pero lo importante no es el rol, sino el hecho de poner el granito de arena”.


Con esto me despido de tod@s, os deseo unas maravillosas vacaciones estivales. En septiembre más y mejor. Feliz miércoles,

Raül

Imagen destacada de Steve Buissinne en Pixabay

 

 

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