Estas últimas semanas he tenido la oportunidad de asistir a varias reuniones con equipos directivos y comisiones varias. Obviamente en todas estas reuniones los focos de atención eran diferentes, pero en todos los casos había un elemento común: “la situación problemática que se vivía en ese momento”. En todos los casos, me quedaba con la sensación de que la solución adoptada no era la más acertada para el conjunto de situaciones problemáticas que han tenido, tienen y tendrán esos mismos centros educativos.

En la mayoría de los casos nos centramos en la táctica, adoptando una determinada manera de solucionar una situación problemática a corto plazo. Pero… ¿qué ocurre con la estrategia? ¿Qué ocurre con el largo plazo? ¿Qué ocurre con el resto de situaciones problemáticas?

Veamos algunas diferencias entre táctica y estrategia:


Tactica_Estrategia


Por tanto, la estrategia requiere de ideas, de visión y de capacidad de anticipación. Por su parte, la táctica necesita método, eficacia y sistemas que permitan conseguir los objetivos.

Un buen estratega podría asimilarse a un mago, y el arquetipo de la táctica podría asemejarse a la de un buen artesano.

¿Qué ocurre cuando la táctica está alineada con la estrategia? Pues está claro, seguramente nos encontremos en el buen camino, un camino relacionado con la coherencia y la eficiencia (incluso con el buen clima y la cultura adecuada).
¿Qué ocurre cuando no existe estrategia? Si la táctica es buena, es decir, si tenemos buenos “artesanos” (buenos docentes), las cosas funcionaran, pero seguramente faltará coordinación, coherencia entre equipos e incluso puede que exista cierta sensación de ineficacia. Si la táctica es “mala”, el desastre está asegurado.
¿Qué ocurre cuando la táctica no está alineada con la estrategia? Pues que nos encontramos en la misma situación que en el caso anterior, es decir, falta de coordinación, falta de coherencia y falta de eficiencia.
¿Qué debemos hacer en un centro educativo para trazar una buena estrategia?

  1. Conocernos (desarrollar nuestro DAFO).
  2. Diseñar y desarrollar de forma conjunta, entre todo el claustro, los documentos de planificación docente (PEC, Concreción Curricular,…).
  3. Autoevaluarnos y actualizar nuestra estrategia a las necesidades de cada momento (salir constantemente de nuestra zona de confort).

¿Cómo mejoramos nuestra táctica?

Por tanto, los documentos de planificación docente son necesarios para poder trazar una estrategia y si queremos que esta estrategia sea la correcta, entonces tenemos que asegurarnos de tener unos razonados y compartidos documentos de planificación docente.
¿Y por donde empezamos? 

  1. Debemos definir nuestra misión, visión, valores, objetivos y prioridades de actuación (documento madre/padre del PEC).
  2. Es necesario conocer nuestras Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades, análisis que debería haberse realizado en el “Proyecto de dirección” (de este proyecto escribiré la semana que viene).
  3. Tenemos que priorizar en función de nuestro análisis DAFO y desarrollar “poco a poco”, aunque sin pausa y sin dormirnos en los laureles, todos los documentos-planes-subproyectos que, según las instrucciones de organización y funcionamiento de los centros docentes, debe incluir nuestro PEC.

Se me terminó el tiempo, aunque hoy me gustaría dejarte con estas preguntas:

  • ¿Te consideras un buena estratega?
  • ¿Te llevas mejor con la estrategia o con la táctica?
  • ¿Qué plan tiene tu centro para los próximos 4 años?
  • ¿Cada cuanto se habla de estrategia en tu departamento o equipo de trabajo?

Te deseo un fantástico miércoles,
Raül

NOTA: IMAGEN DESTACADA TOMADA DE GABRIEL SALDANA

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