A finales del julio del año pasado escribí una entrada que aún sigue teniendo un número considerable de visitas: “EL CLAUSTRO SOÑADO“. En esta entrada, después de definir el concepto “claustro”, enumeré algunas características que, desde mi punto de vista, debería tener sí o sí, plasmándolas en la siguiente infografía:
ElClaustroSoñado
Seguro que compartirás conmigo esta visión del “claustro soñado”, pero estoy seguro que también serás consciente de la dificultad de conseguirlo. Pues precisamente de esto quiero reflexionar hoy, es decir, de cómo conseguir el “claustro soñado”.
El lunes pasado tuve la fortuna de asistir a una jornada formativa junto con otros 230 profesionales de la educación. En esta jornada se repitió una y otra vez la palabra EQUIPO (recuerda que no es lo mismo EQUIPO que GRUPO) y se remarcó de manera rotunda que la única forma de conseguir un cambio real en educación es a través del trabajo en equipo.


Por muy innovadora o innovador y por muy bien que lo haga una o un docente en su aula, conseguirá bien poco si trabaja de forma aislada. La innovación educativa en un centro docente debe realizarse en EQUIPO.


Perooooo…. ¿sabemos trabajar en equipo? ¿Cuanta cohesión existe en nuestro claustro? ¿Qué hacemos en nuestras escuelas para fomentar un clima y una cultura cooperativa y colaborativa?

Lamentablemente he escuchado, desde diferentes roles de equipos directivos, muchas quejas en cuanto a la participación del claustro en el funcionamiento docente del centro. Pero,… ¿Qué situación problemática existe detrás de una o de un docente que desarrolla una buena tarea didáctica (su trabajo en el aula) pero no participa en el funcionamiento y en las “innovaciones” de centro (tarea docente)? ¿Estará el claustro cohesionado? ¿El equipo directivo estará dinamizando de forma adecuada? ¿Existirá en el centro un clima de trabajo en equipo?
Pues precisamente aquí creo que está la raíz de muchos de los problemas organizativos y de funcionamiento de nuestras escuelas. Considero que un equipo directivo antes de lanzar cualquier propuesta “innovadora” debe analizar la situación (“La importancia del DAFO escolar“) y en el supuesto de identificar el trabajo en EQUIPO como una debilidad, afrontarla como un desafío prioritario.

¿Cómo?

A partir de distintas acciones y comportamientos liderados por el equipo directivo, como por ejemplo:

  • La CONFIANZA. Dejar claro, muy claro, tremendamente claro que el equipo directivo confía en su claustro y que es precisamente el claustro el motor de cambio de cualquier iniciativa de la escuela.
  • El RESPETO. Escuchar, respetar y valorar de forma positiva todas y cada una de las opiniones del profesorado. Seguramente, la opinión más discrepante sea la mejor oportunidad para lograr “algo grande”.
  • El DIÁLOGO. Dialogar, dialogar y dialogar hasta llegar al consenso, pues no se trata de cambiar la opinión a nadie, sino de aceptar las opiniones y posturas de cada cual y llegar a acuerdos desde estas diferencias en base a la mejor argumentación (en este sentido te recomiendo que leas a HABERMAS).
  • La FORMACIÓN. Diseñar un programa formativo para fomentar el trabajo en equipo:
    1. En el propio claustro, por ejemplo, a través de actividades de “role-playing” lideradas por una persona experta (AQUÍ tienes la cuenta de twitter de la coach que dinamizó la jornada formativa a la que asistí el lunes pasado).
    2. Desarrollar acciones formativas para aprender a trabajar en equipo: principios básicos de trabajo, creación de equipos, asignación de roles,…
  • La COHESIÓN SOCIAL. Organizar eventos que cohesionen al claustro, a los departamentos y A los equipos educativos, como por ejemplo: excursiones, cenas, viajes,…

Upssss, ya oigo a Roger: “papiiii, papiiii, papiiii,….”, así que nada, debo dejar aquí mi reflexión de hoy.
Pasa un miércoles fantástico,
Raül

NOTA: imagen destacada tomada de Christian Frausto Bernal

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