Mejora la gestión del tiempo ajustando tus hábitos

Después de unos intensos meses de trabajo y un par de semanas a medio gas, mañana empiezo unas merecidas vacaciones. Hasta el próximo viernes 21 de abril me he propuesto desconectar por completo del correo electrónico, de objetivos profesionales,… incluso de las redes sociales. Necesito “resetear” y cargar las pilas de nuevo, pues mayo será un mes fantástico en el que tengo alguna que otra cita interesante para la que quiero estar “a tope”.

Con la entrada de hoy termino la “saga” de entradas relacionadas con la gestión del tiempo, una serie de siete entradas que empecé el miércoles 1 de marzo: (1) ¡Tu tiempo necesita de gestión!, (2) Misión personal y gestión del tiempo, (3) Priorizar y simplificar, (4) Planifica congruentemente, (5) Gantter para planificar a vista de pájaro, y (6) Trello para la gestión de tareas semanales.

Al lío…


¿Recuerdas los consejos básicos que te propuse para mejorar tu gestión del tiempo?

consejosbasicosgestiontiempo

Pues en esta última entrada me centraré en el cuarto y último consejo:

Revisa y ajusta tus hábitos, pues son la herramienta principal para conseguir la eficiencia

Y es que aunque no tengas clara tu misión personal, aunque no priorices y simplifiques, y aunque no planifiques congruentemente, si tienes unos buenos hábitos, es muy probable que sin darte cuenta estés gestionando relativamente bien tu tiempo (otra cosa es la eficiencia). Si eres una persona proactiva, madrugadora, perseverante, prudente, cuidadosa con tu salud (deporte y “buena” comida),… muy probablemente consigas aquello que te propongas. Si en cambio eres una persona: reactiva, perezosa, excesivamente impulsiva,… seguramente tendrás problemas con tu gestión del tiempo (y otros tantos problemas personales, familiares, sociales,…).

Los hábitos parece que surgen porque el cerebro siempre busca el modo de ahorrar energía, por lo que su tendencia natural es convertir casi cualquier situación ya vivida en una rutina. Incorporar un “buen” hábito a tu vida o eliminar un “mal” hábito no es sencillo. Debes ser perseverante y obviamente tienes que comprometerte contigo mism@.

Existen muchos “dimes y diretes” respecto a los días necesarios para incorporar un hábito a tu vida:

  • Tenemos el “mito” de los 21 días que surge a partir de un libro publicado en 1960 por el cirujano plástico Maxwell Maltz,  donde mostró un estudio en el que sus pacientes tardaban 21 días en habituarse a su nueva imagen tras una operación, o en dejar de sentir un “miembro fantasma” tras una amputación. Y digo “mito” porque Maxwell lo que dijo es que se tardaba, como mínimo, 21 días en generar un hábito.
  • Un estudio británico más reciente (2009) llevado a cabo en el University College de Londres, ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años (AQUÍ tienes el estudio).

Independientemente de los estudios y de las opiniones populares, el tiempo necesario para incorporar o eliminar un hábito a tu vida es tremendamente variable y depende de cada persona y del tipo de hábito. Obviamente no es lo mismo incorporar a tu vida un hábito concreto (dejar de comer pan por las noches, no consultar las redes sociales mientras trabajo, beber un solo café al día,…) que un hábito de largo alcance y amplia aplicabilidad (ser proactivo, empezar con un fin en mente,… vamos, cualquiera de los hábitos que nos propone Stephen R. Covey).

En Internet puedes encontrar infinidad de consejos y opiniones respecto a los hábitos (AQUÍ tienes uno muy “basiquito” y transversal para que puedas empezar).

Estudios de neurología realizados con ratas demuestran que señal, rutina y recompensa son los tres elementos clave para la formación de un hábito (AQUÍ tienes el estudio). Wolfram Schultz (2006), profesor de Neurociencia en la Universidad de Cambridge fue un paso más allá y ha demostrado la importancia de la “recompensa” en investigaciones realizadas con monos (AQUÍ tienes el estudio de Wolfram).

Bucle_Habito

Por tanto, la acción de incorporar un “buen” hábito o eliminar un “mal” hábito a tu vida:

  1. Debe nacer de lo más profundo de tu ser, debe apasionarte, tiene que estar muy alineada con la idea del hábito que quieres crear o eliminar, tienes que tener sentido para ti. Si quieres incorporar el hábito de levantarte temprano, si quieres dejar de fumar, si quieres dejar de criticar, si quieres empezar a practicar deporte,… Busca la SEÑAL, busca la razón.
  2. Requiere de perseverancia, constancia y progresión. No pretendas incorporar/eliminar muchos hábitos de forma simultánea. Empieza por uno sencillo, por uno que permita incorporar nuevos hábitos de forma progresiva. Hazlo poco a poco. Veamos un ejemplo concreto, y supongamos que quieres dejar de fumar (“Pacoooo, esto va por ti“): (1) cuenta los cigarrillos que fumas al día (15 por ejemplo), (2) determina los momentos en los que posiblemente te cueste menos no fumar (a media mañana, por ejemplo), (3) proponte no fumar durante este momento (durante 2 semanas por ejemplo), (4) amplía los momentos y reduce poco a poco el número de cigarrillos que fumas por día,… Establece un RUTINA razonable y progresiva.
  3. Ha de derivar en una RECOMPENSA a largo plazo: mejorar tu salud, incrementar la eficiencia de tu tiempo, aumentar tu capacidad para… Ahora bien, si se trata de un hábito de esos que cuesta tiempo, no esperes a la recompensa a largo plazo: “prémiate“. Supongamos, por ejemplo, que quieres incluir en tu vida el hábito de no consultar las redes sociales mientras estudias o trabajas delante del ordenador, es decir, el hábito de ser más consciente y de centrarte en la tarea que realizas en ese momento. ¿Cómo podrías recompensarte a corto plazo? Pues, por ejemplo, podrías asignarte un tiempo de 5 minutos para consultar las redes sociales cada 2 horas seguidas de estudio/trabajo. ¿Cuál sería la recompensa a largo plazo de este hábito? Incrementar la eficiencia y la gestión del tiempo de estudio y/o trabajo.

¿Qué hábitos podría incorporar a mi vida para mejorar mi gestión del tiempo?

Muchísimos!!!! Algunos de ellos de influencia directa:

  • Levantarse temprano y hacer lo más importante a primera hora de la mañana.
  • Poner límite a los ladrones del tiempo: redes sociales, correos electrónicos, interrupciones y conversaciones improductivas en el trabajo,…
  • Mantener la concentración y evitar la “multitarea”.

Otros hábitos de influencia indirecta como por ejemplo:

  • Mejorar la alimentación.
  • Hacer más deporte.
  • Ser proactivo.
  • Mantener equilibradas las cuatro dimensiones vitales: física, espiritual, mental y social/emocional

Pues con esto termino la entrada de hoy y también la serie de estradas relacionadas con la gestión del tiempo. Tal y como te he escrito al inicio, la semana que viene no publicaré entrada alguna. Toca descansar. El miércoles 26 de abril vuelvo de nuevo al ruedo.

Pasa un feliz miércoles y unas vacaciones de Pascua fantásticas,

Raül

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