En ESTE POST reflexioné respecto del concepto de estoicismo e inicié una serie relacionada con esta filosofía práctica. En ESTE post presenté los conceptos «Eudaimonia», «Areté» y «Ataraxia».

Hoy reflexionaré sobre la «dicotomía de control». Vamos al lío...


Dicotomía de control

Centrarse en lo que depende de nosotr@s (dicotomía de control) es una de las propuestas más prácticas del estoicismo. Se trata de una propuesta aparentemente sencilla de entender, pero tremendamente difícil de aplicar.

«En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros, otras no dependen de nosotros.

  • De nosotros dependen: nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones; en una palabra, todas nuestras acciones.
  • Las cosas que no dependen de nosotros son: el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es nuestra propia acción».

EPICTETO

Para desarrollar nuestro potencial y conseguir la «audaimonía», los estoicos nos recomiendan centrarnos en lo que depende de nosotr@s:

  1. Nuestras percepciones.
  2. Nuestras acciones.

El resto de cosas están fuera de nuestro control y por tanto, ¿qué sentido tiene preocuparnos por ellas? Hagamos lo que hagamos el resultado no depende de nosotr@s.

Veamos algunos ejemplos:

  • La salud. ¿Depende de nosotr@s? NO. Aunque comamos saludablemente, hagamos ejercicio... Es posible que un día, sin preverlo, aparezca un «cisne negro» y...
  • El dinero. ¿Depende de nosotros? NO. Por mucho que trabajemos y ahorremos, de nuevo un «cisne negro» puede arruinarnos: una enfermedad que requerirá todos nuestros ahorros, la pérdida del trabajo, una guerra...
  • ...

Obviamente tenemos control sobre ciertos aspectos. Por ejemplo, en cuanto a la salud, podemos desarrollar acciones que, aparentemente y dejando de lado los «cisnes negros», sean a priori, beneficiosas. Ahora bien, el resultado no dependerá de nosotr@s. Por tanto, se trata de centrar la atención en nuestras acciones y despegarnos de los resultados. Me parece muy acertado recordar aquí el ejemplo del arquero:

Imaginemos un arquero que se prepara para disparar su arco y lanzar la flecha con el objetivo de dar en el centro de la diana. De él depende su concentración, la tensión de la cuerda, el momento justo del lanzamiento... Ahora bien, cuando suelte la cuerda, nada ni nadie puede asegurar que la flecha termine en el centro de la diana. ¿Qué ocurre con el aire? ¿Qué ocurre con posibles obstáculos que se interpongan en el trayecto?...

Del mismo modo, lo que piensen los demás sobre nosotr@s, está fuera de nuestro control. Lo que depende de nosotr@s es la percepción de estos pensamientos. ¿Por que pensar mal? ¿Por qué nos montamos «películas de horror»? De ti depende narrar(te) buenas o malas historias. La percepción es tuya, las opiniones de los demás son de los demás.


Tricotomía de control

William B. Irvine, autor del bestseller «El arte de la buena vida» propone el concepto de «tricotomía del control». Diferencia entre:

  1. Las cosas que están bajo nuestro control.
  2. Las cosas que están totalmente fuera de nuestro control.
  3. Las cosas sobre las que podemos influir.

Se trata de una propuesta actualizada, pero cuenta con sus detractores, así que de ti depende tomarla como buena.

Yo prefiero quedarme con la clásica dicotomía del control: depende de mí o no depende de mí.


Dicotomía de control y areté

Seguro que en más de una ocasión te habrás enfrentado a situaciones complejas, en las que lo fácil es decir(te): «No depende de mí. Aplico la dicotomía de control».

Por ejemplo:

Imagina que trabajas como docente y conoces que un compañero aplica de manera «incorrecta» las normas de igualdad y convivencia. Este compañero penaliza las faltas disciplinarias directamente sobre la calificación y no aplica las sanciones que contempla el marco normativo. Es decir, tienes sabiduría práctica para discernir lo correcto de lo incorrecto. Aquí puedes decir(te) que no depende de ti y que debe ser el alumnado afectado quien inicie las actuaciones que procedan. Podrías pensar que aplicas correctamente la dicotomía de control, pues lo que hagan los demás no depende de ti. Ahora bien, esta interpretación NO es correcta. Si actúas siguiendo las virtudes estoicas, te movirizarás. En este caso, no hacer nada sería actuar de forma «poco estoica». Recuerda que el estoicismo es aplicar nuestra capacidad de razonar para mejorar la sociedad en la que vivimos. Actuar con justicia y con coraje implicaría hablar con este compañero e informarle, con templanza, que su interpretación no es adecuada a la norma. Si cambia su postura, perfecto, problema solucionado. En caso contrario, tu labor sería la de informar a la persona responsable: la jefatura de estudios y/o la dirección del centro educativo. Llegado a este punto, lo que finalmente se haga ya no depende de ti. Llegado este punto, podrías estar seguro de haber aplicado correctamente la dicotomía del control. Ahora debe ser la jefatura de estudios y/o la dirección del centro educativo quien debe actuar con virtud.


Feliz miércoles.

Raül

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Imagen destacada de geralt en Pixabay

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