De vuelta y espero que que con las pilas muy bien cargadas. La entrada que hoy tienes delante la terminé de escribir el 23 de agosto (ahora mismo son las 6:33h). Se publicará el 4 de septiembre (el primer miércoles después de las vacaciones), pues este día estaré de vuelta de un viaje por Galicia. 12 días con la “family” y con unos muy buenos amigos (Silvia, Giner e hijas) descubriendo las “Rias Baixas” con autocarabana. En mi próxima entrada prometo dejarte alguna foto del viaje…

Imagen de peagreenbean en Pixabay

Bueno… aquí te dejo la primera entrada del curso 2019-2020.

Uno de mis libros leídos este verano ha sido “Neurociencia para educadores” de David Bueno i Torrens (profesor titular del departamento de genética de la Universidad de Barcelona). La compra de esta libro fue el fruto de visualizar durante uno de mis cafés matutinos el vídeo siguiente:

El libro es fantástico, tremendamente recomendable!!! Todos los años suelo leer un libro sobre neurociencia/neuroeducación (aquí una reseña de uno de ellos) y posiblemente este ha sido, hasta la fecha, el mejor de todos. El autor emplea un lenguaje cercano, plagado de anécdotas y comparaciones que ponen en práctica todo lo que intenta transmitir en sus casi 200 páginas.

Prometo hacerte una reseña de “Neurociencia para educadores”, pero antes quisiera leérmelo de nuevo, pues seguro que puedo sacarle mucho más jugo. De momento te adelanto una reflexión que, aunque pedagógicamente considero obvia, resulta interesante recordarla. Con el permiso de David y de la editorial Rosa Sensat copio y pego:

“… el cerebro no funciona de manera parcelada sino integrada, y como más aspectos diferentes integre un aprendizaje más significativo será globalmente y mejor lo recordaremos y lo utilizaremos. No sé si os habéis fijado, pero en ocasiones los alumnos recuerdan mejor, por ejemplo, cualquier anécdota de un animal a través de una lectura que han hecho en la clase de lengua que si la hubiera explicado el profesor de ciencias naturales en su clase como parte del temario, o aplican mejor un porcentaje si lo calculan en la clase de gimnasia sobre la efectividad en los tiros libres a la cesta de baloncesto que en la clase de matemáticas. Como más transversales sean los aprendizajes, mejor…”

Entronco esta reflexión (probada científicamente a través de la neurociencia) con la entrada que publiqué en febrero de este mismo año (“Mejor por ámbitos“), entrada que a su vez derivó en una ponencia que impartí el pasado mes de julio en Valencia. Comparto con tod@s vosotr@s la presentación.

Feliz miércoles,

Raül

Imagen destacada de Iván Tamás en Pixabay

 

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