Conceptos, procedimientos y actitudes

Las últimas semanas he revisado varias programaciones didácticas y he podido comprobar que la utilización de los criterios de evaluación del currículo como referentes para evaluar al alumnado es un aspecto que, al menos a nivel teórico, empieza a ser bastante “normal”.

Lo he recordado en varias de mis entradas de evaluación:

En cualquier nivel educativo, así lo indican las respectivas disposiciones reglamentarias,  los criterios de evaluación deben ser el referente para la evaluación del alumnado.

Veamos algunos ejemplos:

  • Educación primaria (Real Decreto 126/2014, artículo 12): los referentes para la comprobación del grado de adquisición de las competencias y el logro de los objetivos de la etapa en las evaluaciones continua y final de las asignaturas de los bloques de asignaturas troncales y específicas, serán los criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables…
  • Educación secundaria y bachillerato (Real Decreto 1105/2014, artículos 20 y 30): los referentes para la comprobación del grado de adquisición de las competencias y el logro de los objetivos de la etapa en las  evaluaciones continua y final de las materias de los bloques de asignaturas troncales y específicas, serán los criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables…
  • Formación profesional (Real Decreto 1147/2011, artículo 51): la evaluación se realizará tomando como referencia los objetivos, expresados en resultados de aprendizaje, y los criterios de evaluación

Lamentablemente esta “normalidad” (la de utilizar los criterios de evaluación como referente) deja de ser “normal” en su aplicación práctica. En la mayoría de los casos reales es difícil, por no decir imposible, correlacionar los instrumentos y registros de evaluación utilizados por el profesorado con los criterios de evaluación del currículo. Lo mismo ocurre con la calificación.

Seguro que te suena:

  • Conceptos: 60%
  • Procedimientos: 30%
  • Actitudes: 10%

Obviamente los porcentajes pueden variar, todo en función de la concreción curricular y del tipo de enseñanza. En algunos casos se escribe: “saber” (conceptos), “saber hacer” (procedimientos) y “saber ser” (actitudes). Ahora bien, se trata del mismo perro con diferente correa.

¿Podemos continuar calificando a nuestro alumnado en base a esta separación?

SÍ, lo podemos hacer, PERO debemos justificar muy bien que nuestros instrumentos de evaluación se basan realmente en los criterios de evaluación del currículo y que además la distribución es coherente con la importancia relativa de cada uno de ellos en referencia al conjunto de criterios de evaluación. En ESTA PROGRAMACIÓN DIDÁCTICA, concretamente en el apartado 12.2 (a partir de la página 34) tienes un ejemplo de lo complejo que puede llegar a ser esta opción.

¿Existe alguna forma de hacerlo más fácil? Es decir, ¿Cómo me recomiendas calificar a mi alumnado?

Por supuesto que existe una forma más fácil de calificar a nuestro alumnado y además evidenciado que los criterios de evaluación del currículo son el referente. Te recomiendo que te olvides de separar entre conceptos, procedimientos y actitudes y te centres única y exclusivamente en los criterios de evaluación, de forma que le asignes un porcentaje de relevancia a cada uno de ellos. Veamos un ejemplo concreto de FP:

Centrémonos, por ejemplo, en el ciclo formativo de estética y belleza, concretamente en el módulo profesional de “Maquillaje”. En este módulo nos encontramos con los siguientes resultados de aprendizaje:

  1. Analiza la morfología del rostro, proponiendo cambios de imagen mediante técnicas de visajismo (RA01).
  2. Selecciona la gama de colores que se va a emplear en el maquillaje, efectuando pruebas de cosméticos, colorido e iluminación sobre bocetos y modelos (RA02).
  3. Propone y ejecuta cambios de cejas y pestañas, utilizando las técnicas de depilación, tintura, permanente y aplicación de pestañas postizas (RA03).
  4. Prepara el espacio de trabajo, los cosméticos y útiles, justificando el procedimiento seguido (RA04).
  5. Ejecuta procedimientos de maquillaje personalizados para diferentes actos sociales, razonando el procedimiento y la secuencia que hay que seguir (RA05).
  6. Asesora al usuario en cosmética y técnicas de maquillaje teniendo en cuenta los parámetros que definen la calidad del servicio (RA06).

Una posible asignación de “calificación” en este módulo profesional podría ser la siguiente:

  • RA01: 20%
  • RA02: 15%
  • RA03: 15%
  • RA04: 10%
  • RA05: 30%
  • RA06: 10%

El siguiente paso sería el de asignar un porcentaje de calificación a cada uno de los criterios de evaluación incluidos en cada resultado de aprendizaje.

El mismo procedimiento se puede seguir en cualquier otra enseñanza (primaria, ESO, bachillerato, enseñanzas de régimen especial,…), de forma que se asignen porcentajes de calificación según los criterios que se establezcan en la concreción curricular de cada centro educativo, y siempre en base a los conocimientos técnicos del departamento didáctico y por tanto del profesorado responsable de cada materia.

Seguiríamos con el diseño de actividades de aprendizaje e instrumentos de evaluación que deriven directamente de los resultados de aprendizaje, criterios de evaluación y/o estándares de aprendizaje. AQUÍ TIENES UN EJEMPLO CONCRETO PARA “ESO“.

Como puedes comprobar, mi propuesta es la de un cambio de paradigma en el que dejemos de lado los contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) y nos centremos en los resultados de aprendizaje y los criterios de evaluación, es decir, en competencias contextualizadas para cada materia. Y es que una competencia incluye por si sola conceptos (saber), procedimientos (saber hacer) y actitudes (saber ser). Veamos de nuevo un ejemplo donde justifico lo que acabo de afirmar:

Resultado de aprendizaje 5 del módulo profesional de “Maquillaje” (competencia contextualizada): “Ejecuta procedimientos de maquillaje personalizados para diferentes actos sociales, razonando el procedimiento y la secuencia que hay que seguir”

  • Conceptos: tipos y estilos de maquillaje, cosméticos decorativos, parámetros básicos para la aplicación del maquillaje,…
  • Procedimientos: ejecución de técnicas previas al maquillaje (desmaquillado, preparación,…), ejecución de técnicas de aplicación  de maquillaje (batido, arrastre,…),…
  • Actitudes: razonamiento del procedimiento, adecuación de la secuencia,…

Tú decides…. ¿Continuas con “conceptos”, “procedimientos” y “actitudes” o te pasas a competencias?

Feliz miércoles,

Raül

IMAGEN DE DESTACADA TOMADA DE PIXABAY
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Un comentario sobre “Conceptos, procedimientos y actitudes

  1. Muchas gracias por la idea! Tomo nota y lo aplicó a la programación de centro que me pasaron! Gracias Raúl por enseñarnos de forma desinteresada a superar nuestras dificultades en el aula.
    Esta web se ha convertido en un referente para mi, complementa tu libro y nos pone casos prácticos como en este caso es el mio.

    Me gusta

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