Desde la terraza de mi casa puedo disfrutar del maravillo amanecer de hoy, un día que, al menos en cuanto a tiempo se refiere, pinta mucho mejor que el del miércoles pasado. Sol, buena temperatura,… Se nota que se acerca el verano, ¿verdad?
Amanecer
La semana pasada plasmé AQUÍ mis humildes reflexiones respecto a las relaciones entre el Proyecto Roma y dos de las competencias básicas (“comunicación” y “matemáticas, ciencia y tecnología”).
Hoy me centro en las competencias:

  1. Digital.
  2. Aprender a aprender.

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Vamos a ver que sale…

  1. La competencia digital.

La competencia digital es aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las TIC para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y la participación en la sociedad. Evidentemente, esta competencia requiere de una importante capacidad de adaptación a los cambios, pues las TIC evolucionan a tal velocidad que parece imposible estar siempre “a la última”. La competencia digital requiere el conocimiento de las principales aplicaciones informáticas y supone también el acceso a las fuentes y el procesamiento de la información (conocimiento de los derechos y las libertades que asisten a las personas en el mundo digital). Igualmente precisa del desarrollo de diversas destrezas relacionadas con el acceso a la información, el procesamiento y uso para la comunicación, la creación de contenidos, la seguridad y la resolución de problemas, tanto en contextos formales como no formales e informales.

¿Cómo se desarrolla en el Proyecto Roma?

Recordando nuevamente las cuatro fases fundamentales del Proyecto Roma:

PESAR, COMUNICAR, SENTIR, ACTUAR

Puedo asegurar que la competencia digital está presente en todas y cada una de estas fases, de forma que en unas se profundiza en unos aspectos y en otras se trabajan otros. Veamos:

  • En el “pensar“, por ejemplo, se planifica el proyecto y actualmente, si los recursos del centro educativo lo permiten, las herramientas informáticas/digitales son la mejor forma de materializar esta planificación. Gantter, Trello, Sunrise, Gestor y planeador de proyectos Eduteka,…
  • En el “comunicar“, entre otras cosas, se recopila información, lo cual requiere de una búsqueda de recursos a través de la Web, y la consiguiente conversión de datos en información (gestión de datos: selección, interpretación, prioridades, registros,…).
  • En el “sentir“se establecen las normas de funcionamiento del grupo y se reflexiona sobre la ética del proyecto y el buen uso de la información y del trabajo que se está ejecutando. Por tanto, se toma consciencia, se previenen problemas, se atiende a la seguridad,… Destrezas relacionadas con el buen uso de los contenidos digitales.
  • Por último, en el “actuar” es bastante común que se requiera del uso de aplicaciones informáticas para elaborar la documentación y la exposición de los resultados del proyecto. En mis clases, por ejemplo, cada exposición es totalmente distinta, pues les enfatizo mucho la importancia de la creatividad. Algunos de los equipos han realizado su presnetación con Prezi, otros con Coggle, otros combinan diferentes recursos tecnológicos con técnicas teatrales (la semana pasada me hicieron una exposición tipo “pinpinela“),…

Por tanto, aunque habrán proyectos donde se enfatice más y otros donde se enfatice menos, la metodología del Proyecto Roma no sólo permite sino que además incorpora de serie el uso creativo, crítico y seguro de las TIC, desarrollando una actitud activa, crítica y realista hacia las tecnologías y los medios tecnológicos, valorando sus fortalezas y debilidades y respetando los principios éticos en su uso.

  1. Aprender a aprender.

Esta competencia se caracteriza por la habilidad para iniciar, organizar y persistir en el aprendizaje, lo cual exige:

  1. Capacidad para motivarse por aprender (curiosidad y necesidad de aprender, protagonismo del estudiante en el proceso y en el resultado de su aprendizaje,…).
  2. Organización y gestión del aprendizaje (conocer y controlar los propios procesos de aprendizaje, lo cual desemboca en un aprendizaje cada vez más eficaz y autónomo)

El “aprender a aprender” incluye una serie de conocimientos y destrezas que requieren la reflexión y la toma de conciencia de los propios procesos de aprendizaje. Así, los procesos de conocimiento se convierten en objeto del conocimiento y, además, hay que aprender a ejecutarlos adecuadamente. Incluye también conocimientos sobre los procesos mentales implicados en el aprendizaje (cómo se aprende), e incorpora el conocimiento que posee el estudiante sobre su propio proceso de aprendizaje que se desarrolla en tres dimensiones:

a. el conocimiento que tiene acerca de lo que sabe y desconoce,

b. el conocimiento de la disciplina en la que se localiza la tarea de aprendizaje

c. el conocimiento sobre las distintas estrategias posibles para afrontar la tarea.

El adecuado desarrollo de la competencia de aprender a aprender requiere de una reflexión que favorezca un conocimiento de los procesos mentales a los que se entregan las personas cuando aprenden, un conocimiento sobre los propios procesos de aprendizaje, así como el desarrollo de la destreza de regular y controlar el propio aprendizaje que se lleva a cabo.

¿Cómo se desarrolla en el Proyecto Roma?

La metodología didáctica del Proyecto Roma se fundamenta en proyectos de investigación. No hay más que decir que los proyectos de investigación requieren del autoaprendizaje del alumnado (aprender a aprender).

Además, a diferencia del ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos), en el Proyecto Roma, el proyecto de investigación sobre el que se trabajará es fruto del propio interés del alumnado, el cual, a través de la asamblea inicial planteará aquello que quiere aprender a nivel general (aprendizajes genéricos) y a nivel particular (aprendizajes específicos).

En la fase del “pensar” el alumnado desarrolla destrezas de autorregulación y control, las cuales se concretan en la propia planificación del proyecto y en su plan de acción.

Aprender a aprender se manifiesta tanto individualmente como en grupo. En ambos casos el dominio de esta competencia se inicia con una reflexión consciente acerca de los procesos de aprendizaje a los que se entrega uno mismo o el grupo (asamblea inicial y aprendizajes genéricos y específicos).

En cuanto a las actitudes y valores, la motivación y la confianza son cruciales para la adquisición de esta competencia “aprender a aprender”, aspectos que se trabajan de forma transversal en el Proyecto Roma, atendiendo a sus fundamentos científicos (Habermas, Lluria, Vygostky, Maturana,…).

¡Madre mía! Otra vez me he alargado más de lo que quería, je je je. Si has llegado a leer hasta aquí, ENHORABUENA!!!
Pasa un maravilloso día,
Raül

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