Como he comentado en entradas anteriores, el “Proyecto Roma” cuenta con unos sólidos pilares científicos. El lunes os hablé de HABERMAS, y hoy voy a intentar explicar la influencia de LURIA.
LURIALURIA nos dice que el cerebro es el contexto, de forma que el desarrollo de la acción educativa debe hacerse en los contextos para poder llegar al sistema nervioso central. El cerebro se organiza a través de una serie complicadísima de redes neuronales formadas a partir de la propia experiencia. Atendiendo a este pensamiento, el “Proyecto Roma” se apoya en el modelo de procesos simultáneos y sucesivos de LURIA, donde se plantea la resolución de problemas de la vida cotidiana en el propio sistema educativo, atendiendo a un proceso lógico de pensamiento:

  1. zona de pensar (zona de desarrollo de procesos cognitivos y metacognitivos),
  2. zona de comunicar (zona de desarrollo del lenguaje),
  3. zona del amor (zona de desarrollo de la afectividad),
  4. y zona de la autonomía (zona de desarrollo del movimiento).

Con esta organización espacial se pretende que el alumnado desarrolle un proceso lógico de pensamiento en su pensar y en su actuar. Es decir, el alumnado tiene que aprender a pensar y aprender a convivir.
Por tanto, los proyectos de investigación desarrollados bajo la filosofía “Proyecto Roma” seguirán estos cuatro pasos:
pensar_comunicar_amar_actuar
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=06Loc-DkCNQ]

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