Tiempos de pruebas: los usos y abusos de la evaluación (2). “Titulitis” y “accountability”

Continuo con mis reflexiones del libro

Tiempos de pruebas: usos y abusos de la evaluación

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Recuerda que esta es la segunda entrada.

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Tal y como escribí en la primera entrega, los primeros cuatro capítulos del libro de Stobart mantienen una postura bastante crítica, pero sin aportar solución alguna a los “peros” que el propio autor resalta de cada uno de los modelos (inteligencias múltiples, inteligencia emocional, estilos de aprendizaje y enfoques de aprendizaje).

En el quinto y sexto capítulo (“titulitis” y “rendición de cuentas” respectivamente) el autor nos presenta cómo la evaluación configura el aprendizaje y la enseñanza, y cómo “configura los aprendizajes” cuando se dedican a trabajar por las calificaciones y los títulos.


De la “titulitis”…

Seguro que estás de acuerdo conmigo que en el plano individual es perfectamente racional buscar credenciales (obtener “títulos”), y en consecuencia la “titulitis” es un problema fundamentalmente político. La consecuencia de limitar las titulaciones a la selección de personal para el trabajo es el empobrecimiento de la enseñanza y del aprendizaje (un claro ejemplo podrían ser los certificados de nivel de capacitación lingüística). Stobart nos aporta algunas propuestas para dar respuesta a la “titulitis” como por ejemplo los test de rendimiento, pues configuran lo que se enseña, cómo se enseña y cómo se aprende, por lo que pueden desempeñar un papel positivo en el aprendizaje siempre que tengamos claro:

  1. El objetivo u objetivos.
  2. La adecuación de los test a estos objetivos.
  3. Las posibles consecuencias.

Mi enfoque contempla el rendimiento como un continuo, que va desde el razonamiento académico más abstracto (por ejemplo, las matrices de RAVEN, las analogías, componentes de los test de capacidad) y las competencias de ejecuciones complejas (por ejemplo, la diagnosis médica) hasta el recuerdo más concreto de información discreta (por ejemplo, datos históricos) y tareas ocupacionales específicas (por ejemplo, conectar el enchufe). GORDON STOBART

El autor remarca su apoyo CONDICIONAL a los test de rendimiento en función de: (1) la finalidad, (2) la adecuación a la finalidad y (3) las consecuencias.

Si se percibe que el test es importante, inevitablemente se producirá una enseñanza para el test. La cuestión es hacer que el test sea lo bastante bueno para estimular una enseñanza y un aprendizaje efectivos, es decir, un enfoque estratégico junto con un enfoque profundo. GORDON STOBART

Stobart defiende que lo mejor es no hacer exámenes, pero reconoce que esto es tremendamente complejo para la mayoría de profesionales de la educación, así que propone una serie de principios que debe cumplir cualquier examen, a la vez que reconoce su dificultad de satisfacerlos todos por completo.

Examen_GondonStobart.png

Lo que nos propone el autor es una evaluación lo más auténtica posible, de manera que promueva las destrezas que pretende medir, y todo ello sin descuidar la confiabilidad y la justicia.


De la rendición de cuentas (“accountability”) …

Stobart comienza su sexto capítulo recordando la Ley de Goodhart:

“Cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida. Cualquier regularidad estadística tenderá a desaparecer cuando ejerzan presiones sobre ellas con fines de control” GORDON STOBART

Acciones correctivas, alineación a los resultados estipulados, entrenamiento, trampas, inflaciones, falsificación de resultados, abandonos, repeticiones, infrarrepresentación del constructo, fiabilidad, vida media,… Todos ellos son aspectos relacionados con la rendición de cuentas y sobre los que reflexiona el autor en este sexto capítulo. A partir de ellos se nos presenta la rendición de cuentas como un aspecto complejo y delicado.

Como solución, Stobart no propone una “Rendición de cuentas inteligente“, la cual debe cumplir dos características básicas:

  1. Ha de ser constructiva, de forma que
    • Debe contar con la autoevaluación por parte de los propios agendes evaluados. En el caso de un centro educativo, es recomendable que el Centro diseñe su propio formulario de autoevaluación, con el fin de revisar sus actuaciones. La evaluación externa (por parte de la inspección educativa, por ejemplo) pasaría por comprobar la veracidad de las afirmaciones de los centros educativos. Se trata de dar un paso hacía un punto de vista alternativo basado en la construcción del saber con el fin de mejorar, un punto de vista que asume que el problema fundamental no es la falta de voluntad, sino “la falta de conocimientos de las posibilidades de enseñanza y aprendizaje, combinada con la falta de capacidad organizativa para el cambio”.
    • Debe basarse en valores, de forma que los propios centros educativos articulen sus propios valores y metas y definan su propia rendición de cuentas interna: “qué esperan de los estudiantes en el plano académico, en qué consiste una buena práctica docente, quién es el responsable del aprendizaje del alumnado,…”. Se trata de estimular un aprendizaje basado en principios, lo cual requiere un enfoque activo y exigente que fomente un aprendizaje profundo y flexible. El aprendizaje debe hacer más gratificante en si mismo y no solo a través de las calificaciones obtenidas
  2. Las medidas utilizadas deben ser sofisticadas, de forma que permitan prestar atención a lo aprendido y no tanto a los resultados. Y es que la obsesión con los objetivos basados en las puntuaciones de los exámenes invita a prestar más atención a los resultados. Se requieren medidas que permitan establecer objetivos realistas, así como múltiples medios de evaluación que ofrezcan un enfoque más válido de la medida del progreso, sin descuidar el “error de medida” y las posibles consecuencias de los resultados.

En resumen, la rendición de cuentas inteligente:

  1. Debe hacer más hincapié en comprender por qué algo no funciona y menos en los cambios impulsados por el pánico.
  2. Supone depositar la confianza en los docentes, los cuales, a su vez, deben responsabilizarse de definir sus valores y objetivos.
  3. Requiere de medidas sofisticadas que permitan medir lo realmente aprendido, a la vez que faciliten objetivos realistas.

Stobart termina este capítulo con la siguiente frase:

“Todo esto (la rendición de cuentas) ha de realizarse en un contexto social que tenga en cuenta que el cambio sostenible requiere tiempo y paciencia, factores que, en el presente, son más bien escasos”

Y hasta aquí llegó el tiempo. En mi próxima entrada terminaré mis reflexiones de este libro:

¡¡¡La evaluación para el aprendizaje!!!

Feliz miércoles,

Raül

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Un comentario sobre “Tiempos de pruebas: los usos y abusos de la evaluación (2). “Titulitis” y “accountability”

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